La ciudad se detuvo para mirar un convoy de la Guardia Nacional fuertemente armado. Vieron como escoltaba una ambulancia forense de la FGR, avanzando desde el Aeropuerto de la CDMX hacia la Fiscalía Especializada en Materia de Delincuencia Organizada.
No era un traslado cualquiera: dentro viajaba el cuerpo del hombre que por años fue sinónimo de poder y violencia.

