La Cámara de Diputados desechó este miércoles la iniciativa de reforma electoral enviada por el Ejecutivo federal, al no alcanzar la mayoría calificada necesaria para su aprobación, en un revés que evidenció fisuras en la alianza legislativa de Morena.
Tras más de dos horas de debate en el pleno, el dictamen recibió apenas 259 votos a favor, muy por debajo de los 334 requeridos para modificar el marco constitucional en materia electoral. En contraste, 234 legisladores votaron en contra, incluyendo no solo a los grupos parlamentarios de oposición —PAN, PRI y Movimiento Ciudadano— sino también a los partidos del Trabajo y Verde Ecologista, tradicionales aliados de Morena que en esta ocasión retiraron su respaldo a la propuesta presidencial.
El rechazo conjunto de PT y PVEM resultó determinante para el fracaso de la iniciativa, al romper el bloque oficialista que había mantenido cohesión en votaciones previas. La decisión de ambos partidos tomó por sorpresa a la dirigencia morenista y encendió los focos de alerta sobre la estabilidad de la coalición legislativa que ha respaldado las principales reformas del actual gobierno.
Inmediatamente después de conocerse los resultados, la oposición celebró entre gritos y porras el rechazo de la reforma, mientras la presidenta de la Cámara de Diputados, Kenia López Rabadán, anunciaba formalmente que la iniciativa sería desechada y turnada al archivo.
Con esta votación, el proyecto de reforma electoral —una de las prioridades legislativas del Ejecutivo— queda sin posibilidad de ser retomado en el actual periodo ordinario de sesiones.

