Un agente de bolsa del secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, intentó realizar una inversión millonaria en grandes empresas del sector de defensa en las semanas previas al ataque conjunto de Washington y Tel Aviv contra Irán, según reveló este lunes el Financial Times (FT) citando a tres fuentes familiarizadas con el asunto.
De acuerdo con el artículo, el agente de Hegseth en Morgan Stanley contactó en febrero con la gestora BlackRock para materializar una inversión de alto monto en el ETF Defense Industrials Active de la firma, un fondo especializado en el sector castrense. La operación habría tenido lugar poco antes de que Estados Unidos lanzara la acción militar contra Teherán.
No obstante, el propio medio precisó que la inversión finalmente no se concretó porque el fondo —lanzado en mayo del año pasado— aún no estaba disponible para los clientes de Morgan Stanley en ese momento.
El FT señaló que no pudo determinar el grado de discrecionalidad que tenía el agente para operar en nombre de Hegseth, ni si el secretario de Defensa tenía conocimiento de la gestión de su representante.
La respuesta del Pentágono no se hizo esperar. El jefe de portavoces del Departamento de Defensa, Sean Parnell, salió al paso de la información en la red social X calificándola de “totalmente falsa e inventada”. “Ni el secretario Hegseth ni ninguno de sus representantes se pusieron en contacto con BlackRock para hablar de ninguna inversión de este tipo”, afirmó Parnell, quien exigió una rectificación al medio británico.
Ante la consulta de Reuters, BlackRock se negó a realizar comentarios sobre el artículo, mientras que Morgan Stanley no respondió de inmediato a la solicitud de declaraciones.
La revelación del FT se produce en medio de un creciente escrutinio sobre las operaciones en los mercados financieros y de predicción previas a decisiones clave de la administración del presidente Donald Trump. En varias ocasiones, movimientos oportunos en los mercados han antecedido a anuncios de gran calado, lo que ha llevado a analistas y expertos a preguntarse si ha existido filtración previa de información sensible.

