Primero fue la pesadilla del accidente. Luego, el vacío del funeral. Y después, el silencio institucional. Para cientos de niñas, niños y adolescentes en la Ciudad de México, perder a sus padres por un conductor ebrio no es solo un duelo: es el inicio de una caída libre sin red de protección.
Este martes, el Partido Verde Ecologista de México en la capital reiteró un llamado que lleva años sin respuesta: establecer mecanismos legales y económicos para proteger a los menores que quedan en orfandad a causa de tragedias viales provocadas por el alcohol.
El dirigente capitalino del partido, Jesús Sesma Suárez, fue contundente: “Estos casos representan una deuda pendiente en materia de justicia y atención a víctimas indirectas”. Y no se trata de cifras frías. Detrás de cada número hay un niño que de pronto debe enfrentar la escuela, la comida y el futuro sin los brazos de sus padres.
Sesma recordó que conducir bajo los efectos del alcohol sigue siendo una de las principales causas de tragedias familiares en México. Pero el horror no termina con la muerte: comienza una segunda condena para los menores, que enfrentan vulnerabilidad emocional y económica, muchas veces sin ningún tipo de respaldo estatal.
Por eso, el Partido Verde impulsa una propuesta de alto impacto legal:
Una pensión económica obligatoria que los responsables de estos delitos deberán pagar a los hijos e hijas de sus víctimas, garantizando recursos para alimentación, educación y necesidades básicas hasta que concluyan sus estudios.
Pero el proyecto va más allá del dinero. También contempla:
- Atención psicológica y médica especializada para que los menores puedan procesar el trauma de perder a sus padres de forma violenta y repentina.
- Reparación integral del daño, entendiendo que la justicia no puede limitarse a encerrar a un conductor ebrio mientras los niños quedan a la deriva.
“El interés superior de la niñez debe ser prioridad”, afirmó Sesma, quien advirtió que, de no haber avances, el partido no descarta movilizaciones para visibilizar esta deuda histórica.
México mantiene cifras alarmantes de accidentes relacionados con alcohol. Pero detrás de cada estadística hay una habitación vacía, una mochila sin lonche y una pregunta que ningún niño debería hacerse: ¿Y ahora quién cuida de mí?
La propuesta del Verde no es solo una iniciativa más. Es un recordatorio de que la justicia, cuando llega tarde, duele casi tanto como la pérdida.
Porque un conductor ebrio arrebata una vida. Pero un Estado ausente puede condenar la que queda.

