En un evento sin precedentes en los mercados financieros globales, SpaceX, la compañía aeroespacial y de inteligencia artificial fundada por Elon Musk, comienza hoy a cotizar en el Nasdaq con la mayor oferta pública inicial (OPV) de la historia. La empresa ha fijado un precio de salida de 135 dólares por acción, lo que valora la compañía en 1.77 billones de dólares y la posiciona como la séptima empresa más valiosa de Estados Unidos .
La magnitud de la operación es histórica: SpaceX ha logrado recaudar 75.000 millones de dólares mediante la venta de 555.6 millones de acciones, superando ampliamente el récord previo establecido por la petrolera estatal saudí Aramco, que captó 25.600 millones en 2019 . La demanda ha sido extraordinaria, superando en más de cuatro veces la oferta disponible, lo que refleja el apetito masivo de los inversores por participar en el debut de la firma de Elon Musk .
Arranque explosivo en bolsa
Las primeras operaciones del día han confirmado las expectativas más optimistas. SpaceX abrió sus operaciones a las 11:46 a.m. ET con un precio de 150 dólares por acción, lo que representa un incremento del 11% respecto al precio de salida . En cuestión de minutos, el valor escaló hasta los 176.49 dólares, alcanzando una subida superior al 30% y elevando su capitalización de mercado por encima de los 2.2 billones de dólares . Con estas cifras, SpaceX supera a gigantes como Taiwan Semiconductor y se sitúa a la altura de los nombres más importantes del índice Nasdaq.
La democratización de la inversión: una novedad clave
Un aspecto singular de esta OPV es el acceso sin precedentes para inversores minoristas. A diferencia de las salidas a bolsa tradicionales, donde los pequeños inversores reciben entre el 5% y el 10% de las acciones, SpaceX ha destinado un 20% de la oferta a inversores particulares en Estados Unidos y un 10% a inversores europeos y de otros países . Para los inversores españoles, plataformas como Interactive Brokers han habilitado el acceso directo a esta oferta, una vía que hasta ahora estaba reservada principalmente para grandes instituciones .
Sin embargo, la demanda masiva ha provocado que la mayoría de las solicitudes minoristas hayan sido parcialmente cubiertas. Algunos inversores a través de plataformas como Charles Schwab, Robinhood o Fidelity habrían recibido apenas entre el 3% y el 7% de lo solicitado .
Un gigante financiero con pies de barro financiero
Detrás del entusiasmo inversor, los estados financieros de la compañía muestran un panorama complejo. En 2025, SpaceX generó unos ingresos de 18.700 millones de dólares, un crecimiento del 33% impulsado principalmente por su negocio de internet satelital Starlink . No obstante, la empresa reportó unas pérdidas cercanas a los 4.900 millones de dólares debido al fuerte incremento del gasto en inteligencia artificial, con una inversión de capital que alcanzó los 12.000 millones de dólares solo en esta división .
Las expectativas para 2026 son notablemente optimistas gracias a los contratos firmados con Alphabet y Anthropic para suministrar capacidad de computación desde su división xAI, por 920 millones y 1.250 millones de dólares mensuales, respectivamente. Estas operaciones sitúan a la compañía en una senda de ingresos proyectados de 45.000 millones de dólares para el año en curso .
El efecto “aspiradora” en Wall Street
El debut de SpaceX no solo es relevante por su propio impacto, sino por las consecuencias sistémicas que puede tener en el resto del mercado. Con una valoración comparable a la de las principales tecnológicas, su inclusión en índices como el Nasdaq 100 podría ocurrir en apenas 15 días hábiles debido a las nuevas reglas que aceleran la entrada de empresas de gran capitalización . Esto obligaría a los fondos de inversión pasiva a adquirir acciones de SpaceX para mantener el seguimiento de sus índices de referencia.
Analistas de Edmond de Rothschild advierten que esta dinámica podría absorber una parte significativa del capital flotante disponible —que representa apenas el 4% de la compañía— y generar una presión al alza sobre el precio, independientemente de sus fundamentales . En paralelo, existe el riesgo de que SpaceX actúe como una “aspiradora de liquidez”, donde los inversores se vean forzados a vender otras posiciones para financiar su participación en la OPV, afectando potencialmente a otros valores del sector tecnológico .
Una valoración que descuenta el éxito futuro
El gran interrogante que planea sobre la operación es si el precio de salida justifica las expectativas. Con un ratio EV/ventas de 107 veces, SpaceX cotiza a un nivel que multiplica por 26 el promedio del S&P 500 . Según Jay Ritter, profesor de Finanzas en la Universidad de Florida, una valoración de entrada tan elevada limita significativamente el potencial de retorno futuro .
Expertos de Scope Ratings subrayan que SpaceX no se está valorando únicamente como una empresa espacial, sino como una infraestructura estratégica para la IA, los satélites y la conectividad global. Para justificar su valoración, la compañía necesitaría mantener un crecimiento de ingresos superior al 40% durante la próxima década .
Próximos hitos a vigilar
Los inversores deberán prestar atención a varios eventos críticos en los próximos meses:
- Periodos de confinamiento (lock-up): Los accionistas históricos podrán comenzar a vender sus títulos dos días después de la presentación de resultados del segundo trimestre, a finales de julio .
- Posible rebalanceo de índices: La potencial inclusión en el Nasdaq 100 generaría una nueva oleada de demanda institucional .
- Rendimiento operativo: La capacidad de la compañía para convertir sus contratos multimillonarios en ingresos y, eventualmente, en beneficios, será clave para sostener su valoración .
SpaceX inaugura hoy una nueva era para los mercados de capitales tecnológicos, donde compañías de madurez y escala comparable a las mayores corporaciones mundiales llegan al parqué con valoraciones que ya incorporan gran parte de su potencial de crecimiento. En los próximos meses, OpenAI y Anthropic podrían seguir sus pasos, configurando un 2026 como el año de las OPV tecnológicas récord

