“El estrecho de Ormuz, cerrado: Irán desafía a USA con una amenaza que sacude el mercado energético global”

 La Guardia Revolucionaria de Irán (IRGC) ha declarado este miércoles que el estrecho de Ormuz “permanecerá cerrado” mientras continúen los ataques de Estados Unidos, en una escalada verbal que eleva la tensión en una de las rutas marítimas más vitales del planeta.

La advertencia, difundida a través de la agencia Tasnim —vinculada al cuerpo militar—, responde al anuncio de Washington sobre un nuevo bloqueo naval en la zona. “El estrecho de Ormuz, por donde en tiempos de paz transita el 20 % del tráfico mundial de petróleo y gas natural licuado, permanecerá cerrado hasta el fin de las acciones malignas de Estados Unidos”, reza el comunicado de la IRGC.

En un tono aún más desafiante, otro mensaje del organismo subraya: “El enemigo debe saber que ahora que sus bandidos han cerrado la ruta de exportación de petróleo y gas al mundo desde el océano Índico, pone en peligro los intereses de los rivales económicos de Estados Unidos. Las exportaciones de petróleo y gas de la región son para todos o para nadie”.

La respuesta iraní se produce después de que el Comando Central de Estados Unidos (Centcom) informara en su cuenta de X sobre una nueva oleada de ataques contra “decenas de objetivos militares” cercanos al estrecho y en zonas costeras iraníes. La ofensiva estadounidense se extendió durante unas siete horas, aunque Teherán asegura que ningún buque resultó impactado en la zona.

Según la IRGC, durante los ataques —ocurridos entre la noche del martes y la madrugada del miércoles— “ningún barco se atrevió a cometer infracciones ni a acompañar a Estados Unidos”. Mientras tanto, Washington mantiene más de 50.000 militares desplegados en Oriente Medio, listos para “reducir las capacidades militares de Irán”, según fuentes oficiales.

Este pulso geopolítico amenaza con desatar una crisis energética global, ya que cualquier cierre efectivo de Ormuz dispararía los precios del crudo y afectaría el suministro a Asia, Europa y América. Los mercados financieros ya muestran signos de volatilidad ante la perspectiva de un conflicto abierto en el Golfo Pérsico.

Por ahora, no hay confirmación independiente sobre el cierre real del paso marítimo, pero la retórica de ambos bandos deja poco margen para la diplomacia. La comunidad internacional observa con alarma mientras las navieras evalúan rutas alternativas, más largas y costosas, ante la posibilidad de que el estrecho se convierta en un polvorín.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *