En el marco de la creciente tensión comercial entre Estados Unidos y Canadá, el presidente estadounidense, Donald Trump, ha lanzado una nueva provocación: amenazó este martes con cambiar el nombre del lago Ontario, que comparte con su vecino del norte, a “Lago América” .
La declaración, realizada a través de su plataforma Truth Social, se produjo después de que las negociaciones comerciales entre ambas naciones fracasaran, lo que llevó a Estados Unidos a imponer nuevos aranceles del 50% a productos canadienses como automóviles, camiones, acero y aluminio, que entrarán en vigor en 2027 . “Estamos considerando seriamente cambiar el nombre del lago Ontario a Lago América, porque no esperamos hacer mucho más negocio con Ontario en el futuro”, escribió el mandatario .
Este movimiento se enmarca en una escalada retórica que ha visto a Trump calificar al primer ministro canadiense, Mark Carney, de “débil e incompetente” y acusar a Canadá de décadas de “abusar” de Estados Unidos en materia comercial . La respuesta de Canadá no se ha hecho esperar; el país ha anunciado que aplicará aranceles de represalia a partir del 8 de septiembre, en una muestra de que la disputa está lejos de resolverse .
Un patrón de “renombrar” y “expandir”
La amenaza contra el lago Ontario no es un hecho aislado. El presidente Trump ya ha mostrado una inclinación por renombrar accidentes geográficos como parte de su agenda política. En su primer día de su segundo mandato, firmó una orden ejecutiva para cambiar el nombre del Golfo de México a “Golfo de América” , una medida que, aunque adoptada por agencias del gobierno estadounidense, no ha sido reconocida por la comunidad internacional . Además, ha expresado su deseo de que Canadá se convierta en el “51.er estado” de la unión y ha amenazado con recuperar el control del Canal de Panamá y adquirir Groenlandia .
Un impacto en la relación bilateral
El lago Ontario es uno de los Grandes Lagos de América del Norte y su frontera está establecida por tratados entre ambos países . La provincia de Ontario, de la que el lago toma su nombre, es el centro de la industria automotriz canadiense y la más poblada del país . Las declaraciones de Trump no solo son un golpe simbólico, sino que también se suman a la presión sobre la economía canadiense, que ya enfrenta aranceles a sus exportaciones clave . Mientras la guerra comercial se intensifica, la comunidad internacional observa cómo la relación entre estos dos aliados históricos y socios comerciales, cuyo intercambio superó los 900 mil millones de dólares en 2024, atraviesa una de sus peores crisis en décadas .

