El cofundador de Microsoft advierte que la inteligencia artificial eliminará categorías completas de trabajo y llama a crear “reservas naturales” laborales e impuestos a los robots antes de que sea demasiado tarde
Nueva York – Bill Gates ha encendido todas las alarmas. En un extenso ensayo publicado en su blog Gates Notes, el magnate tecnológico advierte que el mundo no está preparado para el impacto de la inteligencia artificial en el mercado laboral y propone medidas radicales: reservar empleos exclusivamente para humanos —como las reservas naturales— y gravar con impuestos a los robots y sistemas de IA.
“La transición a la nueva era de la IA será uno de los períodos más turbulentos de la historia humana”, escribió Gates. “Y en este momento, no nos estamos preparando adecuadamente. No veo evidencia de que líderes, expertos y comunidades estén enfrentando estos desafíos”.
“Human Reserved”: empleos que las máquinas no podrán tocar
La propuesta central de Gates es la creación de una categoría de empleos bautizada “Human Reserved” (reservado para humanos): puestos que las sociedades decidirán mantener en manos de personas, aunque técnicamente una IA o un robot pueda realizarlos.
El concepto, explica, es similar al de una reserva natural: lugares donde sería posible construir, pero se elige no hacerlo porque el valor de lo que se perdería es demasiado grande.
Gates pone ejemplos concretos que justifican esta protección:
- Cuidado de personas mayores y enfermos: recuerda a los cuidadores que atendieron a su padre durante las últimas etapas del alzhéimer. “Había algo irremplazablemente humano en el cuidado que le dieron. Ningún robot podría ni debería haberlo hecho”.
- Comunicación de diagnósticos médicos: aunque técnicamente una IA podría informar a un paciente que padece una enfermedad incurable, “no debería hacerlo”.
- Educación y sanidad: aboga por “mantener a las personas al frente” y utilizar la IA solo como apoyo.
Según Gates, hasta el 40% de los empleos podría quedar bajo esta categoría de protección, aunque reconoce que determinar qué trabajos deben protegerse y quién debe decidirlo plantea enormes dificultades.
Muchos empleos “desaparecerán para siempre”
El diagnóstico de Gates es implacable: la IA no solo transformará el trabajo, lo eliminará en categorías enteras. Los primeros afectados serán los empleos de nivel inicial e intermedio en sectores como ventas, atención al cliente, programación, labores jurídicas y análisis financiero.
“Los empleos en ventas, atención al cliente, ingeniería informática y trabajo paralegal podrían ser los primeros afectados, pero la disrupción llegará mucho más lejos”, advierte. Con el avance de la robótica, el fenómeno alcanzará también el trabajo físico en construcción y hotelería.
Gates expresa especial preocupación por los jóvenes, que podrían incorporarse a un mercado laboral con menos puestos de entrada —tradicionalmente utilizados para adquirir experiencia—, creando un dilema: “Si desaparece el primer escalón de la escalera laboral, ¿cómo adquiere experiencia el trabajador que nunca puede ingresar?”
Impuesto a los robots y a la IA
La segunda gran propuesta de Gates es modificar el sistema tributario para que deje de incentivar la sustitución de trabajadores por máquinas.
“Hoy, si contratas a un trabajador, pagas impuestos sobre su salario. Pero si compras un robot, puedes deducirlo como gasto empresarial. El sistema fiscal te empuja a reemplazar personas por máquinas”, sostiene.
Gates propone gravar tanto a los robots como a los tokens utilizados por sistemas de IA, y destinar los recursos recaudados a programas de reconversión laboral y redes de protección social para quienes pierdan sus empleos durante la transición.
“El desafío es monumental. Incluso bajo las mejores circunstancias, la transición a la nueva era de la IA será uno de los momentos más turbulentos en la historia humana”, insiste Gates. “El momento de actuar es antes de que el desempleo aumente, las comunidades sufran y la confianza pública se erosione”.
Una advertencia para gobiernos y sociedad
El cofundador de Microsoft no se limita a proponer soluciones: critica duramente la falta de preparación de gobiernos y líderes mundiales. Advierte que la IA afectará simultáneamente ámbitos como el empleo, la educación, los impuestos, la seguridad nacional, la salud pública y la ciberseguridad, y pide la creación de nuevas instituciones nacionales e internacionales para coordinar la respuesta.
También cuestiona el marco regulatorio actual en Estados Unidos, establecido por orden ejecutiva del presidente Donald Trump, por carecer de criterios claros de evaluación de riesgos.
“Los beneficios y los problemas están llegando al mismo tiempo. Necesitamos tiempo para prepararnos para el período de agitación social, política y económica que estamos a punto de iniciar”, alerta Gates, quien reconoce que trabajó esta propuesta junto a un chatbot de IA.
En su diagnóstico final, Gates plantea el dilema que definirá esta década: “La IA será o el mayor igualador jamás inventado, o la peor fuente de injusticia”.

