En un fallo histórico que marca un antes y después en la responsabilidad de las redes sociales, un jurado determinó en marzo que Meta (matriz de Facebook e Instagram) y Google (propietaria de YouTube) actuaron con negligencia en el diseño de sus plataformas, al no advertir a los usuarios sobre sus peligros.
El veredicto, derivado de la demanda presentada por una joven identificada como Kaley G.M., establece que ambas empresas deberán pagar una compensación económica: Meta fue condenada a 4.2 millones de dólares y Google a 1.8 millones de dólares por los daños y perjuicios causados.
Durante el juicio, se presentaron pruebas que vinculaban los graves problemas de salud mental de la demandante con características de diseño adictivas como el reproducción automática (autoplay) y el desplazamiento infinito, más allá del simple contenido generado por otros usuarios.
Google ya anunció que recurrirá la sentencia y ha solicitado al tribunal que anule el veredicto en su contra o que ordene un nuevo juicio. Por su parte, Meta intentó ampararse en el artículo 230 de la Ley de Decencia en las Comunicaciones (EE.UU.), que tradicionalmente protege a las plataformas de ser responsables por el contenido de terceros. Sin embargo, el jurado consideró que el daño no provenía del contenido en sí, sino del diseño negligente de las propias plataformas.
Cabe destacar que Snap y TikTok también fueron originalmente demandados en este proceso, pero alcanzaron acuerdos extrajudiciales con la demandante antes de que comenzara el juicio.
En paralelo, y como un gesto que muchas analistas vinculan a este creciente escrutinio legal, Meta ha anunciado que ampliará sus medidas de protección para adolescentes en los 27 países de la Unión Europea, aunque el impacto de este caso estadounidense podría sentar un precedente global para futuras demandas por salud mental y diseño de redes sociales.

