Banxico desafía a la Fed y congela la tasa en 6.50%: “No reaccionaremos mecánicamente”

El banco central mantiene por tercera vez consecutiva el freno monetario pese al repunte de la inflación a 3.42% y al alza de tasas de la Reserva Federal, en una decisión unánime que deja al peso a merced del diferencial más estrecho en años.

El Banco de México (Banxico) decidió este jueves mantener sin cambios su tasa de interés de referencia en 6.50%, acumulando su tercera pausa consecutiva y desafiando abiertamente el ciclo de endurecimiento monetario que la Reserva Federal de Estados Unidos reanudó la semana pasada. La decisión, adoptada por unanimidad por los cinco miembros de la Junta de Gobierno, refuerza la narrativa de que el ciclo de relajación monetaria iniciado en marzo de 2024 —con un recorte acumulado de 475 puntos base en 15 reuniones— llegó a su fin definitivo.

El dato que incomoda: inflación al alza

La pausa llega en un momento incómodo. Horas antes de la decisión, el INEGI reportó que la inflación general anual repuntó a 3.42% en la primera quincena de septiembre, por encima del 3.26% de la quincena previa y superando las expectativas del consenso, impulsada por los precios del jitomate, la cebolla, las colegiaturas y las bebidas alcohólicas.

Sin embargo, el componente subyacente —que excluye bienes y servicios volátiles— dio una sorpresa positiva al desacelerarse a 3.79% anual, por debajo del 3.83% previo y de lo esperado por el mercado. La gobernadora Victoria Rodríguez Ceja ya había anticipado que la inflación en servicios “se resiste” a una desaceleración más marcada, pero el banco central optó por priorizar la tendencia de fondo sobre el repunte transitorio.

El factor Fed y la defensa de la autonomía

La decisión de Banxico se produce apenas una semana después de que la Reserva Federal, bajo la nueva presidencia de Kevin Warsh, elevó su tasa de fondos federales en 25 puntos base hasta el rango de 3.75%-4.00%, con proyecciones que apuntan a al menos cuatro alzas adicionales entre el cierre de este año y 2027.

Ese movimiento comprimió el diferencial de tasas entre México y Estados Unidos a aproximadamente 250 puntos base, el nivel más bajo desde que Banxico adoptó la tasa de fondeo interbancario a un día como instrumento de política monetaria. Hace apenas tres años, esa brecha era de 600 puntos base.

Pero el banco central mexicano fue tajante en su comunicado: “Dado que las condiciones macroeconómicas en México son distintas a las de Estados Unidos, la política monetaria no tendría que reaccionar de manera mecánica ante los ajustes previstos a la tasa de fondos federales”. La Junta valoró “la ausencia de presiones de demanda en México” y el grado de restricción monetaria ya implementado como argumentos suficientes para sostener la pausa.

El costo: un peso más vulnerable

El mercado no tardó en castigar la decisión. Tras el anuncio, el peso mexicano acentuó su depreciación y el tipo de cambio USD/MXN subió alrededor de 1.1% hasta 17.71 pesos por dólar. La divisa mexicana ya venía de registrar su peor caída diaria desde marzo, cerrando el miércoles en 17.52 unidades, su nivel más alto en dos meses.

Analistas de BBVA Research explicaron que, con el diferencial reducido a mínimos históricos, “Banxico puede permitirse ignorar un ciclo de alzas preventivo de la Fed” porque las condiciones divergentes de demanda interna le dan margen para permitir que la brecha se estreche aún más. Banorte añadió que el diferencial nominal actual de 262.5 puntos base está muy por debajo del promedio de largo plazo de 463 puntos base calculado desde 2008.

¿Qué sigue?

J.P. Morgan anticipó que el verdadero mensaje para los mercados no está en la tasa, sino en el tono del comunicado, que comenzará a moverse gradualmente hacia una posición más restrictiva ante riesgos externos como los precios de la energía, el fenómeno de “El Niño” sobre los alimentos y las expectativas de inflación elevadas para 2027.

La encuesta más reciente de Citi muestra que los 35 analistas consultados anticipan que Banxico mantendrá la tasa en 6.50% no solo por el resto de 2026, sino hasta el cierre de 2027. La pausa prolongada mantendrá elevado el costo del crédito para empresas, bancos y el gobierno federal, mientras el peso seguirá atado a la volatilidad del diferencial con Estados Unidos.

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